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31 de ene. de 2010

Un NO con mayúscula a palabras xenófobas contra la inmigración


Son lamentables y xenófobas las palabras dichas por el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, en el sentido de que “menos inmigrantes significa menos criminalidad”.

Sabemos que existen extranjeros/as que se dedican a delinquir en países como Italia y España; es una realidad tangible y no podemos decir que no sucede. Pero, lo que sí es cierto, es que éstos/as son una minoría, porque en su mayoría son incansables trabajadores.

Es una pena que se generalice, y más en boca de un primer ministro, que se supone debe decir las cosas buenas y malas; hablar de inmigrantes delincuentes, pero también de aquéllos/as que se ganan la vida dignamente y honran el nombre del país que les acoge.

Tengo la certeza de que en estos países, existirán siempre extranjeros/as que trabajan honradamente y se ganan el sustento de sus familias, muchas veces haciendo trabajos forzosos que los/las nativos/as repudian o se avergüenza de hacer.

Pero, qué se puede esperar de un gobernante que ha sido objeto de escándalos, de una persona que con sus palabras en lugar de ayudar a la integración de estas personas, lo que hace es agitar peligrosamente a sectores xenófobos, al mezclar la extranjería con la delincuencia.

Hay que recordar que hace varias semanas, en la ciudad donde Berlusconi ha hecho sus declaraciones (Regio Calabria), un territorio dominado por la mafia “Ndrangheta”, un grupo de intransigentes provocó una especie de “limpieza étnica” y la expulsión de subsaharianos que trabajaban como temporeros en Rosarno (El Mundo).

Silvio Berlusconi ha dicho, además, que “también combatiendo la inmigración clandestina, porque quien viene aquí sin trabajo acaba en las filas de las organizaciones criminales”.

Las palabras de Silvio Berlusconi también calentaron a la oposición italiana, pero en su contra convirtiendo su máxima de “menos inmigrantes, menos criminalidad” en “menos primer ministro, menos crímenes”.

No se puede echar tanta leña al fuego. No estamos de acuerdo con la inmigración ilegal, y aunque muchas veces los que viven en países tercermundistas no tienen la oportunidad de salir con una visa y un permiso de trabajo de su país; también es cierto, que aunque hay mucha delincuencia entre inmigrantes, las hay, además, entre los oriundos; el problema radica a que cuando un foráneo/a comete algún tipo de crimen se resalta más que otros casos y es cuando muchas veces, somos portadas en los medios de comunicación.

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