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3 abr. 2010

Añoranza dominicana

Son muchas las cosas que echo de menos de República Dominicana, mi país de origen. Mi hija Génesis, mi madre, hermanos y hermanas, mi abuelita Ana, siempre tan amable y buena; primos/as, amigos/as, colegas… etc.

Extraño a Santo Domingo. Su alegría, su gente, su música, el Mar Caribe y su malecón, la Zona Colonial, entre otras tantas cosas que a veces me hacen sentir cómo pesa la distancia y cómo me sentiría si en un abrir y cerrar de ojos pudiera estar nuevamente allí y disfrutar de lo mío.

Hay ocasiones especiales como este asueto de Semana Santa en que también añoro salir a cubrir las incidencias noticiosas o simplemente redactar un reportaje sobre esta época.

Al leer algunos comentarios de mis amigos en la red social Facebook me doy cuenta de la nostalgia y la anoranza de algunas cosas, como por ejemplo: las habichuelas con dulce tan rica que hace mi madre.

Uh!!! Las habichuelas con dulce. No hay un viernes de Cuaresma, y en especial el Viernes Santos, en que los dominicanos se resistan a dejar pasar de largo sin realizar este postre que tanto nos identifica.

Las habichuelas con dulce son parte del folclor dominicano. Es costumbre nuestra también consumirla el Miércoles de Ceniza. ¡¡El fin!! No hay un hogar en República Dominicana donde en la Semana Santa no se haga este rico postre que deleita el paladar de la familia y que nos encanta compartir con nuestros/as vecinos/as y amigos/as.



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