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12 mar. 2010

El ministro de Trabajo e Inmigración aconseja tachar a España de su agenda a las personas que quieren venir a trabajar


Hace apenas un par de años, España se había convertido en uno de los países con mayor entrada de inmigrantes que veían esta nación como la soñada para trabajar, buscar un futuro y mejores condiciones de vida.

Sin embargo, hoy la realidad es otra. En la actualidad existe más de cuatro millones de personas sin empleo, siendo los más perjudicados la clase inmigrante, a la que se le hace difícil conseguir un puesto de trabajo ante los tantos españoles que ahora mismo están parados.

Debido a esta situación, el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, aconseja a las personas que deseen venir a España a trabajar, a que la saquen de su lista inmediata.

No obstante, deja en el aire una esperanza, al decir que “no quiten esta idea definitivamente de su cabeza”, ya que piensa que un día la situación será diferente y se podrá venir trabajar.

Lamenta que "en estos momentos" España no pueda ofrecer a los inmigrantes "las oportunidades que quieren buscar", a causa de la "importante crisis económica y al gran número de parados".

El ministro de Trabajo e Inmigración señala que de los más de cuatro millones de personas sin empleo, el 30% es inmigrante, lo que es una cifra muy significativa.

"Es razonable pensar que el trabajo que pudiera ir habiendo en un futuro es un trabajo más a compartir entre los cuatro millones de parados que tenemos en España", explica Corbacho.

La situación de desempleo es unos de los temas que más preocupa tanto a los españoles como extranjeros/as que viven en este país. Cada día se dificulta más la búsqueda de trabajo, lo que se ha convertido en un "dolor de cabeza" para muchos, que ven que sus esfuerzos no tienen resultados positivos.

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